Artículos de Interés

A un Pueblo educado es imposible esclavizarlo

Todo lo hecho en materia educativa deja bien a las claras que – quienes cargan sobre sus espaldas con la responsabilidad de gobernar en todos niveles – se manejan con una escala de valores tan distorsionada como carente de cosmovisión.

Este tipo de actitudes, y asumiendo plenamente la afirmación, tienen un solo objetivo calificativo: Egoísmo inhumano y esclavizante.

Queda claro que, con los bajos presupuestos para el ítem educativo, las consecuencias son tan fácilmente advertibles como nefastas. Veamos:

  1. Los hijos de los pobres: o no concurren a la escuela o sólo lo hacen para por lo menos comer algo...
  2. Los maestros cobran salarios miserables y además deben soportar la indignidad de recibir incrementos” de $40 en la Pcia. de Buenos Aires y de $55 en la Capital Federal.
  3. Con este desinterés por la educación, las consecuencias inmediatas son tan terribles como inevitables: los hijos de los ricos serán cada día más ricos y tendrán todos los conocimientos a su alcance para arrebatarle a los pobres la posibilidad de una vida, por lo menos con proyectos...

Los pibes de los laburantes, en tanto, verán con la ñata contra la vidriera lo que nunca habrán de tener, precisamente porque sus escasos alimentos les dejan consecuencias muy difícil de revertir y la imposibilidad de acceder a una educación de mediana excelencia, ni siquiera les otorgará la posibilidad de ver su marginamiento cotidiano como el “mejor” sendero al alcoholismo, la droga dependencia y – finalmente – la total y absoluta desvalorización de hasta sus propias vidas, si es que vidas se las puede denominar...

Mientras tanto: el gobierno sigue sólo empeñado en acumular poder, aún sin entender para que, y la oposición sigue pensando sólo en las elecciones de octubre y se juntan para la foto y proponen un cambio de boletas basadas por otras más grandes… de doble plaza.

Ante una realidad como la descripta, los trabajadores tenemos la obligación de expresar nuestra opinión: no es ésta la democracia por la que más de 30 mil compatriotas ofrendaron sus vidas.

Ellos vinieron precisamente por lo contrario: Soñando con la construcción de una VIDA CON MAYÚSCULA; pero para todos. De lo contrario, la democracia comienza a regalar su principio fundacional: “Gobierno de, por y para el pueblo..."

Buenos Aires, abril de 2009.-

Alberto Buela

Derechos Humanos Vs. Derechos Ciudadanos

Hace ya muchos años el pensador croata Tomilslav Sunic realizaba la distinción entre derechos humanos y derechos de los pueblos tomando partido por estos últimos.

No es para menos, los derechos humanos tienen un anclaje filosófico en la ideología de la ilustración de corte político liberal mientras que los derechos de los pueblos fundan su razón de ser en el historicismo romántico de corte popular.

Hoy ya es un lugar común - luego de la afirmación de Proudhon (1809-1965), el padre del anarquismo, “cada vez que escucho humanidad sé que quieren engañar” - cuestionar la incoherencia de la Ilustración en materia política, así como la exaltación de la razón humana como “diosa razón”.

Este pensamiento ilustrado sufre una metamorfosis clara que va desde sus inicios con el laicismo libertario de la Enciclopedia y el racionalismo, pasa por el socialismo democrático y desemboca en nuestros días en el llamado “progresismo” que se expresa en la ideología de la cancelación como bien lo hace notar el muy buen pensador español Javier Esparza: “ que consiste en aquella convicción según la cual la felicidad de las gentes y el progreso de las naciones exige cancelar todos los viejos obstáculos nacidos del orden tradicional” (1).

La gran bandera del pensamiento “progre” es y han sido los derechos humanos donde ya se habla de derechos de segunda y tercera generación. Esta multiplicación de derechos humanos por doquier ha logrado un entramado, una red política e ideológica que va ahogando la capacidad de pensar fuera de su marco de referencia. Así el pensamiento políticamente correcto se referencia necesariamente en los derechos humanos y éstos en aquél cerrando un círculo hermenéutico que forma una ideología incuestionable.

Esta alimentación mutua se da en todas las formulaciones ideológicas que se justifican a sí mismas, como sucedió con la ideología de la tecnología en los años sesenta donde la tecnología apoyada en la ciencia le otorgaba a la ciencia un peso moral que ésta no tenía, hasta que la tecnología llevaba a la práctica o ponía en ejecución los principios especulativos de aquélla.

Se necesita entonces un gran quiebre, una gran eclosión, el surgimiento de una gran contradicción para poder quebrar esta mutua alimentación. Mutatis mutandi, Thomas Khun hablaba de quiebre de los paradigmas, claro que no para hablar de este tema, sino para explicar la estructura de las revoluciones científicas.

Los derechos humanos tal como están planteados hoy por los gobiernos progresistas están mostrando de manera elocuente que comienzan a “hacer agua”, a entrar en contradicciones serias.

En primer lugar estos derechos humanos de segunda o tercera generación han dejado o han perdido su fundamento en la inherencia a la persona humana para ser establecidos por consenso. Consenso de los lobbies o grupos de poder que son los únicos que consensuan, pues los pueblos eligen y se manifiestan por sí o por no. Aut- Aut, Liberación o dependencia, Patria o colonia, etc. Es por eso que hoy se multiplican por cientos: derecho al aborto, al matrimonio gay, a la eutanasia, derecho a la memoria por sobre la historia, a la protección a las jaurías de perros que por los campos matan las ovejas a diestra y siniestra (en la ciudad de La Paz-Bolivia hay 60.000 perros sueltos (2)). Cientos de derechos que se sumaron a los de primera generación: a la vida, al trabajo, a la libertad de expresión, a la vivienda, al retiro digno, a la niñez inocente y feliz, etc.

Ese amasijo de derechos multiplicados ha hecho que todo el discurso político “progre” sea inagotable. Durante horas pueden hablar Zapatero y cualquiera de su familia de ideas sin entrar en contradicciones manifiestas y, por supuesto, sin dejar de estar ubicado siempre en la vanguardia. La vanguardia es su método.

Pero cuando bajamos a la realidad, a la dura realidad de la vida cotidiana de los ciudadanos de a pie de las grandes ciudades nos encontramos con la primera gran contradicción: Estos derechos humanos, proclamados hasta el hartazgo, no llegan al ciudadano. No los puede disfrutar, no nos puede ejercer.

El ciudadano medio hoy en Buenos Aires no puede viajar en colectivo (bus) porque no tiene monedas, es esclavizado a largas colas para conseguirlas. Es sometido al robo diario y constante. Viaja en trenes desde los suburbios al centro como res, amontonado como bosta de cojudo. Las mujeres son vejadas en su dignidad por el manoseo que reciben. Los pibes de la calle y los peatones sometidos al mal humor de los automovilistas (hay 8000 muertes por año). Llevamos el record de asesinatos, alrededor de 12.000 al año. Los pobres se la rebuscan como gato entre la leña juntando cartón y viviendo en casas ocupadas en donde todo es destrucción. Quebrado el sistema sanitario la automedicación se compra, no ya en las farmacias, sino en los kioscos de cigarrillos. El paco y la droga al orden del día se lleva nuestros mejores hijos, mientras que la educación brilla por su ausencia con la falta de clases (los pibes tienen menos de 150 días al año).

Siguiendo estos pocos ejemplos que pusimos nos preguntamos y preguntamos ¿Dónde están los derechos humanos a la libre circulación, a la seguridad, a la dignidad, a la vida, al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la moralidad pública, a los 180 días de clases que fija la ley?. No están ni realizados ni plasmados y no tienen ninguna funcionalidad político social como deberían tener. Así los derechos humanos en los gobiernos progresistas son derechos “declamados” no realizados. Es que este tipo de gobiernos no gobiernan sino que simplemente administran los conflictos, no los resuelven.

En este caso específico que tratamos aquí los derechos ciudadanos mínimos han sido lisa y llanamente conculcados. La dura realidad de la vida así nos lo muestra, y el que no lo quiera ver es porque simplemente mira pero no ve.

La gran contradicción de lo políticamente correcto en su anclaje con los derechos humanos en su versión ideológica es que estos por su imposibilidad de aplicación han quedado reducidos a nivel de simulacro. Hoy gobernar es simular.

Y acá surge la paradoja que en nombre de una multiplicidad infinita de derechos humanos, estos mismos derechos de segunda o tercera generación han tornado irrealizables los sanos y loables derechos humanos del 48 que tenían su fundamento en las necesidades prioritarias de la naturaleza humana. Han venido a ser como el perro del hortelano que no come ni deja comer. Todo esto tiene solo una víctima, los pueblos, las masas populares que padecen el ideologísmo de los ilustrados “progres” que los gobiernan.

Un ejemplo final lo dice todo: año1826, primer presidente argentino González Rivadavia, un afrancesado en todo menos en la jeta de mulato resentido, alumbró 14 cuadras de la aldea que era Buenos Aires, en la cuadra 15 los perros cimarrones se comían a los viandantes. Siempre el carro delante del caballo.

(1)Esparza, Javier: “Para entender al zapaterismo: entre el mesianismo y la ideología de la cancelación”, Razón Española Nº 153, Madrid, enero-febrero 2009, p.10.

(2)Hay quienes hablan hoy de “derechos humanos de los animales” un verdadero hierro de madera.

Buenos Aires, 09 de marzo de 2009.-

Alberto Buela

Los falsos términos de una negociación

"La crisis es el argumento de los pícaros"

La historia siempre esta disponible para el que busca explicar las cosas del presente.

Su método está aceptado con el nombre de “historia comparada”. No en razón de que lo ocurrido antes necesariamente tenga que volver a ocurrir. Sino, porque, con una mirada en plazos largos, que a veces exceden una vida, podemos encontrar ciertas constantes que permiten explicar determinadas variables.

En estos días, el término más utilizado es el de “crisis”. Y esta palabra mágica es utilizada con total desconocimiento de sus más amplios significados. Pero, sobre todo, el que se repite mecánicamente es el que da a entender que una “crisis” es una “oportunidad”, o aquel otro que nos advierte que una “crisis” es una oportunidad de “aprender”.

Ninguno de estos argumentos resulta sostenible. El trabajador tiene que saberlo. La “crisis” es una oportunidad solamente para quien se anticipó a ella. ¿Cómo? Pues creando las condiciones eficientes para que la crisis suceda.

También se escucha, ahora con mayor frecuencia, que la “crisis” es ante todo un “aprendizaje”. Esto es igualmente falso excepto que todas las crisis se parezcan y todas las economías de los países sean semejantes. ¿Pero si aprendemos de la crisis de hoy porque no somos capaces de impedir la crisis de mañana?

Buenos Aires, 06 de marzo de 2009.-

Alberto Porto
Secretario Administrativo

¿Falsa negociación o falsos términos?

No es de ahora sino de tiempo atrás que estas páginas sindicales advertían una de las constantes a las que aludíamos más arriba. En primer lugar, la pérdida del ritmo de crecimiento de la economía. Este crecimiento experimentado entre 2002 y 2007, al menos parcialmente, explica la creación de puestos trabajo (dos tercios de esos puestos en el sector informal que paga salarios bajos).

Bajo el impacto de noticias de nos hablan de un avance del desempleo masivo en los países europeos se impone en nuestro país como una constante el mantenimiento de los puestos de trabajo. Pero mantener los puestos de trabajo a “corto plazo”,, como objetivo principal, tiene como contrapartida a “largo plazo” el congelamiento salarial.

Si los términos de las recientes negociaciones son los que se conocen entonces deberíamos esperar: a) Los puestos de trabajo “estables” y “garantizados” tendrán que mantener su costo laboral fijo. Nadie puede esperar corrimientos salariales por la acción de adicionales, premios, etc. b) Como los puestos de trabajo deberán mantener un costo laboral fijo han de absorber la inflación de alimentos, energía, combustibles, transporte y medicamentos.

La negociación de los puestos de trabajo a cambio del congelamiento salarial es el término de una falsa negociación. Si el salario pierde poder adquisitivo debería esperarse que las empresas vea disminuir sus ventas. Ahora bien, si el consumo se reduce ¿quién garantiza que los puestos de trabajo puedan mantenerse en el nivel en que están hoy día? ¿Cuál es la constante en todo esto? Mantener la rentabilidad operativa y los beneficios empresarios. ¿Cuál es la variable? Reducir la masa salarial de las empresas desconociendo ajustes que permitan recuperar el poder de compra. Claro que por la evolución seguida por el rubro de Alimentos y Bebidas puede reducirse el IVA a los alimentos a fin de mantener un poco mejor situado el salario.

Buenos Aires, 27 de febrero de 2009.-

Francisco Romero
Tesorero

¿Una clase trabajadora cautiva?

Sometida al temor que inspira el desempleo o viéndose los trabajadores sindicalizados en un futuro en el que darán la mano con los que actualmente se encuentran en la informalidad, una luz roja se enciende. La ofensiva empresaria contra los Convenios Colectivos de Trabajo también se está dejando ver en la negativa de algunos funcionarios de abrir paritarias en regla y como corresponde. Pero resulta que los trabajadores viven en un drama laboral, no en un jolgorio electoral.

Con un desempleo que ronda el 14% de la población activa y una pobreza cercana al 36% de la población es muy difícil contener conflictos. Si la paz es un bien social, como creemos que lo es, indudablemente hay que pagar por ella. Lamentablemente la masa de subsidios entregados a las empresas mantiene el piso de los beneficios no la masa de los salarios.

No corresponde dudar de las intenciones de las grandes organizaciones sindicales que, por ocupar un lugar estratégico en una rama o sector determinado o bien estar en el círculo interior del Gobierno obtienen ventajas para sí. Pero esto no es para nada representativo de la condiciones particulares de millones de trabajadores. O bien, alguien habla por ellos, o ellos hablarán por sí mismos.

La renuncia a las reivindicaciones salariales desnaturaliza al sindicato que no es algo diferente a un órgano de conducción y ejecución de esas mismas reivindicaciones. El seguimiento de los precios de la canasta familiar es una tarea organizada y al mismo tiempo organizadora de las nuevas reivindicaciones. El Gobierno nacional se quedó con el INDEC que no sabido decir la verdad. El movimiento se queda con los trabajadores que no saben mentir en las cuestiones que más de cerca los afectan.

Buenos Aires, 20 de febrero de 2009.-

Papelito